21.05.2018

El valor diferencial de ProFuturo en Ruanda

Así fue la experiencia en Ruanda de un equipo de prospección de ProFuturo, formado por Tomás Mensi y Adrián de la Fuente, que acudió a prospectar varias escuelas sobre el terreno durante dos semanas.

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Situado bajo el Ecuador en África Central, Ruanda es un pequeño país montañoso del interior, el más poblado del continente subsahariano. Tras independizarse de Bélgica en 1962, el genocidio de 800.000 tutsis por los hutus en 1994 marcó la historia reciente del país. Un año después el país pasó página y hoy Ruanda destaca por tener una política educativa en TIC bien planteada. A diferencia de otras regiones del continente africano, los pasados años se han estado implantando proyectos de educación digital desde instancias gubernamentales. ProFuturo ha encontrado en sus contrapartes locales, los Salesianos de Don Bosco, La Salle y World Vision, unos aliados de valor inestimable ya que llevan décadas trabajando allí con lo que la mayoría de las escuelas tienen buenos resultados educativos.

Durante dos semanas del pasado mes de marzo, un equipo de prospección de ProFuturo formado por Tomás Mensi y Adrián de la Fuente, acudía a prospectar varias escuelas sobre el terreno. Acudieron en primer lugar a once escuelas de los salesianos de Don Bosco situadas en el centro urbano de Kigali, capital de Ruanda. La siguiente semana transcurrió en los alrededores de la cudad de Biumba, situada a hora y media al norte de la capital donde se encontraban las escuelas de La Salle. Todas ellas tienen en común que atienden a población vulnerable, aunque la situación de los niños sea muy diferente.

Tomas nos envió un mensaje de WhatsApp a modo de diario de viaje que, por su interés y viva emoción, merece la pena publicar íntegramente:

Os ahorro mi ronca voz y aprovechando esta hora y media de camino para llegar a las escuelas os envío otro resumen -esta vez por escrito- de nuestra experiencia ruandesa:

Ayer empezamos la prospección de las escuelas de los Hermanos de La Salle en la provincia de Byumba. La agradable Kigali, nos había transmitido una imagen sesgada de la realidad ruandesa. Las escuelas de Byumba nos han hecho volver a poner “los pies en la tierra”.

Esta segunda semana nos está regalando niños sonrientes, más tímidos y más emocionados por vernos, panoramas, caminos y campos de té preciosos; a la vez que mucha más pobreza y condiciones precarias tanto humanas como de infraestructuras.

Lo que estamos experimentado tal vez en este viaje es un clásico ejemplo de las dicotomías de la modernidad: norte – sur; centro – periferia; ciudad – campiña.

Ruanda es uno de los países que tiene un crecimiento económico más regular y elevado de toda África. Su capital da fe de eso. Su gobierno es uno de los más estables y progresistas del continente con una política educativa y una agenda digital bien desarrolladas. Sin embargo, nosotros hemos visto dos países en Ruanda, uno que avanza rápido y otro que todavía camina descalzo y sin luz.


“Casi todas las escuelas que hemos visto ya tienen equipamiento, pero no el suficiente. Por ello, ProFuturo puede ser muy útil en estas escuelas”

 


Kigali es una ciudad con una situación diferente al resto del país o a otros países de África, donde la pobreza no es tan visible, pero existe. Casi todas las escuelas que hemos visto ya tienen equipamiento, pero no el suficiente, y cuando disponen de él lo utilizan los niños de cuarto a sexto grado, pero los alumnos de menor edad raras veces lo utilizan. Por ello, ProFuturo puede ser muy útil en estas escuelas, sobre todo para los pequeños.  

Las características de las escuelas cambian de manera radical. En cuanto entras en la zona rural, el escenario es muy diferente. A simple vista, destaca la humildad de las infraestructuras y la electricidad empieza a ser un problema, porque no es constante o no tienen. Algunas tienen placas solares, pero también muy precarias. Además, la escuela suele disponer de un solo punto de luz para cargar dispositivos pequeños.

Se da el caso de que hay escuelas que reciben equipamiento de ONGs pero carecen de la formación adecuada, por lo que al final en la escuela se utiliza el equipamiento en la clase de ofimática pero no en el resto de asignaturas. Por lo que aquí ProFuturo también tiene un valor diferencial. 

Por Tomás Mensi y Adrián de la Fuente