Proteger a la infancia

20 noviembre 2017

La historia de la ‘Convención de los Derechos del Niño’

Que los niños tuvieran derecho a ser alimentados, a no ser explotados o a no ser reclutados como soldados, a una educación no fue hasta hace pocas fechas aceptado de forma universal. Conoce la historia de la actual ‘Convención de Derechos del Niño’, de cómo ha tardado casi un siglo en establecerse y de su labor a nivel internacional, hoy Día Universal de la Infancia

 

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Desde  finales del siglo XIX  a comienzos del XX el mundo comenzó a tomar conciencia de que había que proteger a la infancia. Los niños, que formaban parte del tejido laboral rural, se incorporaron a la fuerza de trabajo de la Revolución industrial ocupando puestos en la minería, la siderurgia o la industria textil. Cobraban dos o tres veces menos que un adulto, se quejaban menos también y cumplían con extenuantes jornadas de trabajo de entre 12 y 14 horas, de lunes a sábado sin posibilidad de asistir a la escuela o jugar.

La abolición del trabajo infantil y el cuidado de los huérfanos que vivían en la extrema pobreza en las grandes ciudades sin ningún tipo de control fueron dos de los puntos que impulsaron a la británica Eglantyne Jebb a fundar Save The Children, y a impulsar la Declaración de Ginebra sobre los derechos del Niño sancionada por la Sociedad de Naciones, predecesora de la actual ONU, en 1924.

Esta primera declaración de solo cinco puntos y confería al menor el derecho a la alimentación, a ser socorrido en primer lugar en caso de catástrofe, atendido en sus necesidades y educado.

En 1948, tras la Declaración de los Derechos Humanos, la ONU comenzó a trabajar en la protección de los niños y niñas. En  1959 la organización publica los diez puntos de la Declaración Universal de los Derechos del Niño reconociendo que es una parte fundamental de la sociedad y de que su cuidado depende el futuro de la humanidad. El derecho a la igualdad, a la vivienda, a la alimentación, a la protección frente al abuso o al derecho a tener actividades recreativas estaba incluido en estos diez puntos.

Desgraciadamente su carácter de ‘declaración’ no era de obligado cumplimiento. En 1978 el gobierno de Polonia elevó a la ONU la propuesta de un modelo provisional para una convención de los derechos del niño .

Tras 10 años de esfuerzos y de negociaciones donde se puso de acuerdo a estados, organizaciones, ONGs y otras instituciones se logró aprobar el texto definitivo de la  Convención sobre los Derechos del Niño cuyo cumplimiento, esta vez sí, sería de obligado cumplimiento para todos los países que lo ratificasen. Fue un 20 de noviembre de 1989, fecha que quedaría en todos los calendarios como ‘Día Internacional del Niño’.

La Convención de derechos del Niño se convirtió en ley en 1990 después de ser firmada por 20 países, incluído España. En la actualidad es el Tratado más ratificado del mundo al que se han unido 195 países entre los que no está Estados Unidos.

Los 54 artículos de la Convención recogen los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de todos los niños y, a la vez, define las responsabilidades de pdres, profesores, médicos, etc.

El cumplimiento de estos artículos queda al auspicio del Comité de los Derechos del Niño que está formado por 18 expertos internacionales en derechos de la infancia. Además cuenta con tres protocolos que la complementan:  los relativos a la venta de niños y la prostitución infantil, el de la participación de los niños en conflictos armados y el que establece un procedimiento de comunicaciones para presentar denuncias ante el Comité.