03.04.2018

Uganda: El reto de superar las dificultades

Facebook twitter

A lo largo de tres semanas, durante los meses de febrero y marzo, José Manuel Carrillo y Ángela Azorín (Dpto. Formación), Rocío Moreno (Dpto. Educación) y Jon López (Dpto. Finanzas), se emplearon a fondo en Uganda para ayudar a los profesores a superar las dificultades en la puesta al día sobre el contenido y en el uso de los equipos de las aulas digitales.

Uganda es conocida a menudo por los gorilas de montaña, los chimpancés y el agua. El 18% de su territorio está cubierto por ríos, grandes lagos o pantanos y un paisaje escénico de selvas tropicales de montaña, pistas de tierra roja entre bosques verdes, sabanas y picos de 5.000 metros de altura. Lo que quizás algunos no sepan es que su población es de las más jóvenes del mundo, ya que la mitad de sus 40 millones de habitantes tiene menos de 15 años.

Antes de adentrarnos en las escuelas, conviene destacar algunas pinceladas sobre la especial idiosincrasia de esta república del África oriental. Administrativamente se encuentra dividida en cuatro regiones y 112 distritos donde se integran un gran número de etnias que coexisten con seis reinos bantús. Por ello, aunque el inglés sea el idioma oficial, convive junto a los idiomas ganda (o luganda), el bantú, swahili o el árabe.


“Uno de los muchos problemas del sistema educativo ugandés es la masificación en las aulas, así que a los formadores no les sorprendió comprobar cómo los profesores lidian con clases hasta 146 alumnos”

 


El equipo de formadores aterrizó en Entebbe el 10 de febrero, incorporándose el resto de la expedición en las sucesivas semanas. Su misión era visitar las once escuelas de la mano de los cuatro coordinadores que ProFututo tiene en el país. Aunque los salesianos son los aliados de ProFuturo en Uganda, solo dos de los once centros escolares -que suman un total de 11.000 alumnos- se encuentran gestionados por los religiosos.  El resto son públicos o de gestión privada.

Uno de los muchos problemas del sistema educativo ugandés es la masificación en las aulas, así que a los formadores no les sorprendió comprobar cómo los profesores lidian con clases en las hay hasta 146 alumnos. En las más masificadas, los formadores idearon el sistema de dividir las clases por grupos de colores en las que los alumnos comparten las tablets. De esta manera, con el tiempo, todos los alumnos trabajan con las ellas y así se comprueba el avance de manera individualizada dado que cada uno de ellos tiene sus propias credenciales para acceder (nombre de usuario y contraseña).


“A la citada masificación, hay que añadir la precariedad de medios”

 


En Uganda las clases digitales se imparten desde hace ya un año. Sin embargo, los formadores pudieron constatar in situ los múltiples y variados contratiempos que deben sortear las escuelas para su pleno funcionamiento. A la citada masificación, hay que añadir la precariedad de medios. Alguna de ellas carece incluso de electricidad, como ocurre en la escuela Gonzaga en el pueblecito de Kagoma, donde los profesores cargan el equipamiento de ProFuturo gracias al cable de 100 metros que extienden hasta la vecina casa regentada por unas monjas que, amablemente, les prestan la conexión a la corriente.


Formación a profesores en la escuela Gonzaga (Kagoma).

Aunque el resto de las escuelas cuenta con sistema eléctrico, no significa que dispongan de él durante todo el curso escolar. En la época de lluvias, cuando el agua cae incesante durante cuatro o cinco horas diarias, las clases son a menudo suspendidas simplemente porque se va la luz al tiempo que los techos de chapa se convierten en insoportables amplificadores de sonido.

Las penurias no son solo materiales. En ocasiones, los formadores pudieron constatar que algunos profesores se desaniman por su falta de habilidades y destreza digitales además de las complicaciones técnicas de conexión a Internet. Para sortear este nuevo escollo les hicieron de coach emocionales y trabajaron con ellos incidiendo sobre todo en sacar el máximo provecho al Manual de apoyo al profesor diseñado por ProFuturo: una serie de guías descargables con sencillos pasos para utilizar los recursos de la plataforma acompañadas por simulaciones, tutoriales e infografías para que puedan adquirir y manejar de forma rápida los conocimientos necesarios a la hora de impartir las clases.


Formación a profesores en St. Thereza Lubaga Girls (Kamuli).

No todo iban a ser inconvenientes. Los retos están para superarlos y Carolyne Kugumisiriza, una de las cuatro coordinadoras de ProFuturo, consiguió ver su sueño hecho realidad. Desde que se incorporó al proyecto en Uganda como coordinadora quiso que su hijo Bosco de 7 años, pudiera tener acceso a la educación digital. Hoy la escuela Mukose Memorial Junior School, en Bugiri, la del hijo de Carolyne, es una de las once que avanzan, a pesar de las dificultades, en la formación de miles de niños y niñas para que puedan tener acceso a un mundo mejor gracias a la educación. En señal de gratitud, la escuela obsequió al equipo con varias prendas confeccionadas con coloridos estampados tradicionales.


Finalmente, Ángela, Jon y José regresaron a Madrid el 2 de marzo, tres semanas después de iniciar su viaje, con la satisfacción de comprobar el esfuerzo y la superación de aquellos que, desde luego, no lo tienen fácil.

@IsabelDuran_ en Twitter | Isabel Durán en Facebook