George El Feghali
Coach educacional en Beirut, Líbano

Coach educacional en Beirut, Líbano
Cuando trabajas con refugiados y ves esperanza en sus ojos, a mí me da esperanza poder darles un empujón para que hagan más cosas por sí mismos. Como coach educacional, les puedo dar la oportunidad de que aprendan en otro país porque el suyo está en guerra
Traer niños al mundo es una norma social en nuestra cultura. Sin embargo, es difícil, si no traumático, criar a los niños en un contexto de guerra y desplazamiento. Uno de los principales retos a los que se enfrentan estos niños, es la falta de acceso a la educación formal. Yo, como coach educacional en ProFuturo, puedo darles este acceso para que aprendan en otro país, porque el suyo está en guerra. Y, así, participar en proporcionarles su derecho más natural y básico: el derecho a la educación.
La educación es esencial. Es un derecho humano básico, no sólo para los refugiados, sino para todos. Es el punto número 4 de los Objetivos Mundiales 2030. No podemos implementar los otros 16 si no implementamos primero la educación.
Los niños refugiados tienen actualmente un acceso limitado a la educación en su propio país o en otros países donde se refugian. No es una opción dejarlos detrás de las instalaciones escolares. Tienen que ir a la escuela, que les proporciona un entorno seguro y protegido. Allí es donde pueden disfrutar de su derecho a una infancia feliz con sus compañeros, al tiempo que se sienten capacitados a través del aprendizaje.
Cuando trabajas con refugiados y ves esperanza en sus ojos, a mí me da esperanza poder darles un empujón para que hagan más cosas por sí mismos. Por eso se introdujo por primera vez «Antura & The Letters», una aplicación de alfabetización en árabe. Los niños refugiados sirios necesitan aprender su lengua materna, el árabe, de una forma sencilla y divertida, empezando por las letras del alfabeto.
Introducir la tecnología y las tablets en la educación es muy beneficioso para ellos, ya que les permite implicarse plenamente en las actividades. Este método motiva a los niños a querer aprender más. Es mucho más estimulante para ellos que sentarse pasivamente en clase y limitarse a escuchar al profesor. Por eso, creo que hay que cambiar el sistema educativo y los métodos de aprendizaje, para que sean más participativos y atractivos.

Trabajar en el ámbito de la ayuda humanitaria no es un trabajo. Si no te sientes plenamente implicado más allá de las horas de 9 a 5, ayudando y colaborando desinteresadamente, es posible que no estés en el campo adecuado. Si hay algún medio durante la pandemia para mantener el proceso de aprendizaje de los niños, deberíamos aplicarlo. Debemos hacer un buen uso de la tecnología disponible. «Where there’s a will, there’s a way», esa es mi filosofía.
El coach es el «motivador» del proyecto. Él mismo tiene que estar motivado. Su motivación y dedicación deben transmitirse a los profesores, ya que son ellos los que van a introducir los conocimientos a los niños. A menudo se margina al profesor, por lo que debemos recordar que no podríamos disfrutar de la vida tal y como la conocemos si no fuera por nuestros profesores. Para un niño, ser capaz de leer un cartel de la calle y saber el verdadero precio de algo que va a comprar, puede protegerlo de que se pierda y le estafen. Es tan sencillo como eso.
Nosotros decimos: «compartir es cuidar». En ProFuturo somos una familia, estamos en todo el mundo. Es importante que haya sinergia entre los coaches. Además, conocer diversas culturas, es por sí mismo un aprendizaje. No hay límites para explorar lo desconocido. Esta es una forma de seguir creciendo.