Imagen de cabecera nueva identidad azul

Cómo se construye una escuela inclusiva

Una actividad que admite distintas formas de responder, un libro que permite escuchar el texto, un docente que cuenta con orientación para adaptar sus clases. La inclusión del alumnado con necesidades especiales se concreta en decisiones cotidianas que requieren recursos y apoyo. A partir de una investigación en siete países, UNICEF examina las barreras que encuentran estos estudiantes y propone cambios para que puedan participar y aprender junto a sus compañeros.

En algunas escuelas comunitarias de Mozambique, los profesores se reúnen para compartir maneras de enseñar y fabricar materiales con objetos usados: los cartones de huevos, por ejemplo, sirven para trabajar el braille. En Nepal, docentes recurren a piedras, semillas y botellas para enseñar Matemáticas. En Paraguay, los libros digitales accesibles permiten escuchar los textos, ampliar la letra o consultar vídeos en lengua de signos. Son respuestas a una preocupación compartida: conseguir que los alumnos con necesidades especiales puedan seguir las actividades y aprender con sus compañeros.

Estas experiencias forman parte de Learning is For Everyone, un informe de UNICEF Innocenti que reúne investigaciones realizadas en Camboya, Yibuti, Kirguistán, Mozambique, Nepal, Níger y Paraguay. El estudio combina el análisis de los sistemas educativos con datos y testimonios de docentes, familias y estudiantes, y complementa sus hallazgos con una revisión de investigaciones anteriores.

Los resultados muestran barreras que se repiten en contextos diferentes, desde los prejuicios hasta la falta de materiales y preparación docente. También identifican prácticas que las escuelas ya están desarrollando. A partir de esa evidencia, UNICEF organiza sus recomendaciones en tres ámbitos: reconocer las necesidades del alumnado de la manera adecuada, reformar la enseñanza y proporcionar los recursos necesarios. Seguir ese recorrido permite entender qué cambios propone y qué problemas intenta resolver.

Reconocer las necesidades para organizar los apoyos

La primera recomendación parte de cómo se entiende la discapacidad y, en este sentido, el informe adopta una perspectiva social y de derechos, que examina la relación entre las características del niño y las condiciones de su entorno. Una dificultad para utilizar un libro obliga, por tanto, a revisar el formato del material y los apoyos disponibles. Esta mirada sitúa parte de la respuesta en decisiones que la escuela puede modificar.

Lo que UNICEF encontró en los países estudiados, es que los sistemas de información utilizaban definiciones poco consistentes y recurrían con frecuencia a clasificaciones médicas y no tanto sociales. Muchos niños quedaban fuera de los registros, especialmente aquellos con dificultades menos visibles o sin identificación formal. Como consecuencia de esto, las autoridades no disponían de la información necesaria para decidir qué servicios necesitaban las escuelas.

UNICEF recomienda mejorar la identificación de las necesidades educativas y la recogida de datos. Para hacerlo, propone herramientas que ayuden al profesorado a observar cómo participa cada alumno, qué obstáculos encuentra y qué ajustes pueden favorecer su aprendizaje. Esa información debe servir para planificar apoyos y comprobar si están funcionando. También permite calcular los materiales y profesionales necesarios.

La investigación muestra que identificar una necesidad apenas inicia el recorrido. Las familias describían dificultades para conseguir servicios incluso después de obtener un certificado de discapacidad. Los trámites eran largos y, en ocasiones, desconocían a qué institución acudir. Por eso, el informe propone procedimientos claros para acceder a la ayuda y una mejor coordinación entre educación, salud y servicios sociales.

El reconocimiento incluye además las expectativas de los adultos. Los testimonios señalan que el estigma influye en las decisiones sobre escolarización y en el apoyo ofrecido. Cuando se atribuyen pocas posibilidades de aprendizaje a un niño, sus oportunidades pueden quedar limitadas desde el principio.

Combatir esos prejuicios y explicar los beneficios de la educación inclusiva es otra de las recomendaciones. UNICEF plantea trabajar con familias y comunidades, incorporando las experiencias de los alumnos. Escucharlos permite comprender dificultades que los registros apenas reflejan y conocer qué les ayuda a desenvolverse en clase. Esa participación aporta información para organizar la respuesta educativa.

Reformar la enseñanza y preparar a quienes enseñan

Una vez que conocemos las necesidades del alumnado debemos plantearnos la siguiente pregunta: ¿cómo debe cambiar la enseñanza para responder a ellas? En las escuelas estudiadas, los profesores ya utilizaban algunas estrategias inclusivas, como explicar un contenido de varias maneras o recurrir a actividades prácticas. En Camboya, estudiantes con dificultades de aprendizaje destacaban a los docentes que buscaban distintas explicaciones hasta que todos comprendían.

Estas prácticas convivían con currículos rígidos y oportunidades limitadas de formación. Algunos profesores encontraban dificultades para incorporar a los alumnos con discapacidad al trabajo en grupo y preferían asignarles tareas individuales. Las entrevistas muestran así una distancia entre la voluntad de incluir y la preparación necesaria para organizar una clase diversa.

El informe recomienda incorporar las pedagogías inclusivas a la enseñanza habitual, con currículos que permitan adaptar las actividades. Entre ellas figura el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), que contempla desde la planificación distintas maneras de presentar la información, implicar al alumnado y permitirle expresar lo aprendido.

Su aplicación comienza al preparar una lección. Si el objetivo es comprender un contenido, el profesor puede prever diferentes vías para acceder a él y observar cuáles necesita cada estudiante. La enseñanza diferenciada permite ajustar el trabajo a necesidades concretas, mientras que el aprendizaje cooperativo organiza la participación y la ayuda entre compañeros.

La educación digital puede facilitar estas opciones. Un texto acompañado de narración ofrece distintas vías de acceso, y los ajustes de visualización ayudan a utilizarlo. Estas posibilidades contribuyen al DUA cuando se eligen en función del objetivo educativo y el docente comprueba cómo favorecen la comprensión. Integrarlas requiere conocer tanto la herramienta como las necesidades del alumnado.

UNICEF propone transformar la formación inicial y continua del profesorado para que incluya estos conocimientos y su aplicación práctica. Recomienda también aprovechar la experiencia de quienes ya desarrollan respuestas inclusivas, mediante mentorías y colaboración entre colegas. En varios países, las reuniones docentes permitían compartir actividades y planificar apoyos.

La evaluación debe acompañar ese cambio. El estudio encontró alumnos que realizaban las mismas pruebas que sus compañeros pese a necesitar otras condiciones para demostrar lo aprendido. Documentó también adaptaciones, como exámenes en braille o respuestas orales. Establecer orientaciones flexibles para adaptar la evaluación ayudaría a extender esas prácticas. Las opciones deben responder a cada necesidad: conceder más tiempo, por ejemplo, puede ser útil para algunos alumnos y aumentar la fatiga de otros. El propósito es obtener información válida sobre su aprendizaje y utilizarla para orientar la enseñanza.

El informe vincula estas medidas con el fortalecimiento de las escuelas ordinarias. Los equipos directivos necesitan preparación para organizar la colaboración con especialistas y familias, y proporcionar al profesorado condiciones que permitan sostener las adaptaciones.

 

Las experiencias recogidas en los siete países permiten comprender cómo toma forma la inclusión en la vida escolar.

Proporcionar recursos que hagan posible la inclusión

La formación docente necesita materiales y servicios con los que llevarse a la práctica. En las escuelas estudiadas, la escasez afectaba tanto a recursos generales como a libros con letra ampliada y materiales táctiles. Algunos profesores y familias pagaban de su bolsillo lo necesario para los niños, mientras los centros elaboraban soluciones de bajo coste.

UNICEF recomienda combinar la inversión pública con el respaldo a esas iniciativas docentes. Identificar materiales útiles, mejorar su calidad y compartirlos puede ampliar las respuestas disponibles. Al mismo tiempo, las autoridades deben incorporar criterios inclusivos a la producción y compra de recursos, para que la accesibilidad forme parte de su diseño.

Los libros digitales accesibles utilizados en Paraguay ilustran esa posibilidad. Sus funciones incluyen narración, lectura fácil y vídeos en lengua de signos, además de ajustes de letra y contraste. Los docentes entrevistados explicaban que permitían a estudiantes con necesidades especiales y dificultades de aprendizaje trabajar los mismos contenidos que sus compañeros.

Algunos alumnos requieren además tecnologías de apoyo, como lectores de pantalla. Para que estas herramientas funcionen, los documentos deben estar preparados para ser interpretados por ellas. Las decisiones sobre contenidos, plataformas y dispositivos necesitan considerar esa compatibilidad, junto con la formación para utilizarlos.

El informe recoge también posibilidades de la inteligencia artificial para ampliar la producción de materiales accesibles. Un piloto realizado en Uruguay en 2025 redujo los tiempos de elaboración de meses a días o semanas, destinando el tiempo ahorrado a la validación humana y al control de calidad. La experiencia ofrece información sobre la producción; los efectos en el aprendizaje requieren evaluación.

Sostener el uso educativo de estos recursos exige infraestructura fiable y mantenimiento, con asistencia técnica cuando surjan problemas. La planificación debe contemplar esos costes desde el comienzo, de modo que las herramientas sigan disponibles después de su entrega.

La provisión de recursos abarca también la accesibilidad física y el transporte. Las familias entrevistadas describían trayectos largos y vehículos inadecuados. En ocasiones, una persona cuidadora, frecuentemente la madre, debía dejar su trabajo para acompañar al niño. Estas dificultades podían afectar a la asistencia o impedir la escolarización.

Por eso, UNICEF recomienda mejorar las condiciones para llegar al centro y participar en sus espacios. La inversión debe considerar los recorridos cotidianos de los estudiantes y las adaptaciones necesarias dentro de las instalaciones.

El estudio encontró además acceso escaso o esporádico a especialistas. Reforzar su disponibilidad en las escuelas permitiría acompañar al alumno y orientar al profesor, reduciendo desplazamientos y dependencia de servicios privados. El informe incluye también la contratación y el apoyo a docentes con discapacidad, mediante selección y formación accesibles y condiciones de trabajo adecuadas.

Dar continuidad a las respuestas

Las experiencias recogidas en los siete países permiten comprender cómo toma forma la inclusión en la vida escolar. Detrás de una actividad que un alumno consigue seguir hay decisiones sobre cómo enseñar, materiales que puede utilizar y apoyos disponibles cuando los necesita. Las recomendaciones de UNICEF buscan dar continuidad a esa relación durante toda su trayectoria educativa.

Para conseguirlo, las autoridades deben planificar los recursos a partir de las necesidades del alumnado, y las escuelas necesitan medios para revisar y mejorar su enseñanza. Un libro accesible puede abrir el acceso a un contenido; su utilidad se amplía cuando el profesor sabe incorporarlo a la clase y la evaluación permite al estudiante demostrar lo aprendido. Cada medida adquiere sentido por su conexión con las demás.

Parte del conocimiento necesario ya está en los docentes que encuentran otras maneras de explicar y en los alumnos que cuentan qué les ayuda a comprender. Incorporar esas experiencias a la formación, a la compra de materiales y a la organización de los servicios permite extender las respuestas que funcionan. El avance se aprecia entonces en la vida cotidiana de los niños: en su participación con los compañeros, en lo que aprenden y en las posibilidades que encuentran para seguir estudiando.

Artículos relacionados

Imagen de Observatorio vertical para el artículo 'La Asociación Estadounidense de Psicología “examina” la tecnología educativa'

La Asociación Estadounidense de Psicología “examina” la tecnología educativa

Leer más
Educación en emergencias

Educación en emergencias: cómo hacer que la ayuda dure

Leer más
Tecnologia y educación

Cinco prioridades para que la tecnología mejore la educación

Leer más