20.05.2019

Líbano, un país de gran riqueza cultural

Carlos del Río, del equipo de tecnología de ProFuturo, viajó al Líbano para dar formación técnica a los coordinadores del proyecto. De esta experiencia destaca su paso por Beirut, una ciudad que define como “fascinante y llena de contrastes”, y la emoción de ver a los niños usar las tablets y empezar su aprendizaje con ellas.  Tras dos viajes a Tanzania, esta ha sido la primera experiencia de Carlos en Oriente Medio, un viaje que sin duda no olvidará.

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El motivo principal de mi viaje era consolidar la solución ProFuturo a nivel técnico, ya que por motivos gubernamentales algunos de nuestros equipos no se habían podido mandar desde aquí y se tuvo que hacer compras locales de algunos dispositivos. Estos dispositivos necesitaban una configuración más avanzada.

Mis compañeros de formación y soporte además impartieron la parte de Empowerment, que es una técnica o herramienta que consiste en delegar, otorgar o transmitir poder, autoridad, autonomía y responsabilidad a los trabajadores o equipos de trabajo de una empresa para que puedan tomar decisiones, resolver problemas o ejecutar tareas sin necesidad de consultar u obtener la aprobación de sus superiores.

Estuvimos en dos localizaciones diferentes: Valle del Bekka y Beirut. Beirut me pareció una ciudad fascinante de muchos contrastes, donde podías ver lujosos hoteles de 5 estrellas y coches de la más alta gama y de repente encontrarte con edificios totalmente destrozados con agujeros de obuses por la reciente guerra civil. 

La escuela donde fuimos a trabajar en Beirut se situaba dentro de un barrio armenio, uno de los más pobres de la ciudad, en el cual se rodó la película Cafarnaúm. En ese lugar había muchos niños y niñas refugiados, y me pareció muy bonito verlos usar las tablets y adentrarse en la solución de educación de ProFuturo.

En lo que a mi trabajo respecta, las tareas técnicas que tenía que hacer en ese tiempo fueron satisfactorias y dejamos todo preparado para el que proyecto pudiera seguir adelante.

La mayor parte de la formación y el trabajo técnico se desarrolló en una escuela de Valle del Bekka. Es una zona muy cercana a Siria en donde trabajan con niños refugiados. Los coordinadores que trabajan en el proyecto en esta zona eran tanto católicos como musulmanes, las dos religiones mayoritarias del país. En todo momento la relación con todos ellos fue excelente e incluso pudimos disfrutar durante los descansos de la comida que hacían sus propias familias.

Para mí ha sido una  experiencia difícil de olvidar y de la cual me gustaría destacar especialmente la gran acogida que tuvimos por parte de la gente local y la armonía que se vivió entre las diferentes culturas que allí conviven.