30.01.2018

“La educación digital es necesaria para romper el círculo de pobreza”

Jambo Na Karibu! (¡Hola y bienvenido!) son las primeras palabras que uno escucha tras su llegada a Kenia. Un país conocido y reconocido por su biodiversidad, se trata también de una de las regiones del este de África más adelantadas en el uso de las TIC en la educación.

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Desde hace quince años, la educación primaria es gratuita para todos los estudiantes en Kenia y, según datos del Banco Mundial, esta política pública incrementó la asistencia a las aulas en casi un 40%. A pesar de todo ello, los niveles de alfabetización siguen siendo bajos, especialmente en las zonas rurales, y la calidad de la educación no es suficiente para garantizar los conocimientos básicos.

En mayo del pasado año, World Vision, la ONG de ayuda a la infancia y a los niños más pobres y vulnerables, visitó con ProFuturo escuelas en Nyamusi y Kegonga, para ver cómo se podía implantar el proyecto en ambas regiones. Esta es la experiencia sobre el terreno de Javier Ruiz, CEO de World Vision España.

Es una gran alegría y un privilegio poder ser parte de este proyecto de educación en las comunidades de Nyamusi y Kegonga, Kenia. La colaboración entre World Vision y ProFuturo nace de un objetivo compartido: conseguir que todos los niños y niñas del mundo puedan tener acceso a una educación inclusiva y de calidad.

A través de la integración de la tecnología en las aulas, los niños acceden a un contenido continuamente actualizado y se conectan a la realidad de otros países. Están más motivados y aprenden divirtiéndose e interactuando, con un ritmo de aprendizaje adaptado a cada necesidad. La educación es un derecho clave para garantizar el cumplimiento de todos los derechos de la infancia. Incluido en los Objetivos de Desarrollo Sostenible acordados por los líderes mundiales para 2030, la educación de calidad (ODS número 4) permite a cada niño y niña desarrollar todo su potencial y alcanzar sus sueños con un futuro lleno de oportunidades.

Me encantó ver en uno de los colegios de Nyamusi su visión escrita en la pared: “to be the best school in the region offering pupils with the holistic knowledge and skills to face challenges of present life” (ser la mejor escuela en la región en ofrecer a los alumnos el conocimiento holístico y las capacidades para enfrentar los retos de la vida actual). La frase tiene una riqueza extraordinaria. Escrito a mano y sobre los muros que la sostienen, describe en sólo dos líneas el papel de una escuela mejor que cualquier libro de teoría: los alumnos en el centro como presente y futuro de Kenia. La necesidad de adquirir conocimientos, pero también de desarrollar competencias personales y habilidades para la vida. El énfasis en la importancia de la educación para afrontar los retos de la vida presente además de ser la base de un mejor futuro. Finalmente, la búsqueda de la excelencia (¡ser el mejor colegio de la región!) con la mejor educación para cada niño y niña.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 17 señala la necesidad de construir alianzas si queremos promover un desarrollo sostenible. Este proyecto de colaboración por la educación digital entre World Vision y ProFuturo (fruto a su vez de la alianza entre Fundación Telefónica y Fundación Bancaria “la Caixa”) es un claro ejemplo.

La educación digital no es un lujo

En muchos países donde World Vision trabaja, con elevados índices de pobreza y vulneración de los derechos más básicos, podríamos pensar que la educación digital es un lujo innecesario y que deberíamos garantizar antes el acceso a agua potable, una nutrición adecuada o acabar con la violencia que afecta a 1.000 millones de niños y niñas cada año.

Sin embargo, la integración de nuevas tecnologías en las aulas, no sólo no es un lujo sino un elemento necesario para romper el círculo de pobreza y ofrecer un futuro lleno de oportunidades. En un mundo digital y globalizado, el uso de un ordenador, de una “tablet” será tan importante para encontrar un empleo de calidad como saber leer, escribir o como saber matemáticas. De hecho, la educación digital introduce claras mejoras educativas en el corto plazo. Por ejemplo, estamos empezando a comprobar una reducción en las tasas de absentismo escolar y el aumento en inscripciones a la escuela. ¡Nadie se quiere perder la clase digital! Por otra parte, la educación digital permite acelerar el aprendizaje y la adquisición de conocimientos. Cada niña y niño tiene una clave individual de acceso y puede seguir explorando, investigando y aprendiendo por su cuenta, más allá del contenido general impartido por el profesor a toda la clase.

Este seguimiento individualizado, permite evaluar el progreso de cada niño y adaptarse a su nivel. El profesor puede crear clases y contenidos adaptados a cada grupo y a niños y niñas con necesidades especiales dentro de la clase. La motivación de los alumnos, y de los propios profesores, aumenta gracias a un contenido interactivo, visual y entretenido.

Gobiernos, empresas, ONGs y sociedad civil trabajando juntos por un mundo mejor, más justo y sostenible 

Construir alianzas sólidas requiere, como hemos comprobado estos días en Kenia, varios ingredientes importantes. Entender los diferentes puntos de vista, intereses y expectativas de todas las partes. Construir relaciones basadas en la confianza. Mantener un espíritu de diálogo continuo. Flexibilidad para cambiar el rumbo y adaptarse a las circunstancias, y liderazgo y trabajo en equipo para plantear las mejores alternativas.

A pesar de las dificultades del camino, los acuerdos y soluciones llegan cuando lo más importante se comparte: la educación de calidad, el bienestar de la infancia y luchar contra la pobreza infantil. Educación de calidad, desarrollo sostenible y construcción de alianzas están en el corazón de este proyecto. Pero de este viaje a Nyamusi y Kegonga en Kenia me llevo, además, muchas más cosas en mi corazón. Me llevo la alegría de los niños en las escuelas, su energía de vida, sus sonrisas y sus cánticos de agradecimiento y bienvenida. Me llevo el color rojizo de la tierra y la fuerza de su naturaleza. Los colegios rodeados de bosque y los recreos llenos de juegos al aire libre en grandes extensiones de terreno verde (en una de ellas me metieron un gol con una pelota hecha de trapo y cuerdas). Me llevo la generosidad de su gente, la altísima profesionalidad y profundo compromiso de nuestros compañeros de World Vision Kenia y los lazos y amistad creada con nuestros socios de ProFuturo.

Muchas gracias a todos por hacerlo posible.

ProFuturo en Kenia:
Gracias a la colaboración con los Salesianos de Don Bosco y la Diócesis de Kitui, ProFuturo está apoyando a 55 escuelas situadas en Nairobi, Nzaikoni y Kitui, ha formado 350 profesores y está beneficiando a casi 21.000 niños y niñas. Este año, de la mano de World Vision, ProFuturo tiene previsto llevar el proyecto a escuelas de las regiones de Nyamusi y Kegonga. Para 2018 esperamos que nuestro compromiso con la educación en Kenia llegue a beneficiar a más de 100 nuevas escuelas.