Viviana Quintero Quiroga
Entre pantallas, derechos infantiles y vocaciones tardías, Viviana Quintero encontró un lugar desde el que pensar la infancia digital.
Sobre Viviana Quintero Quiroga
< Ver todos los ColaboradoresPensando la infancia contemporánea desde la tecnología
Viviana Quintero Quiroga no llegó al mundo de la crianza digital siguiendo un plan. Llegó por intuición, curiosidad y una sucesión de casualidades que terminaron convirtiéndose en vocación. Estudiaba Psicología en Colombia cuando empezó a trabajar en Red PaPaz, una organización dedicada a la protección de los derechos de niños y adolescentes. Allí, casi sin proponérselo, terminó acercándose a un territorio que entonces apenas comenzaba a discutirse: la relación entre tecnología y niñez.
Lo curioso es que nunca se consideró especialmente tecnológica. Dice que en el colegio la clase de tecnología no era precisamente su favorita. Pero en la oficina ocurría algo extraño: cuando ella aparecía, los aparatos funcionaban. Ese pequeño mito doméstico terminó abriéndole la puerta a conversaciones, proyectos y mesas de trabajo junto a referentes de empresas tecnológicas y especialistas en educación digital. Aprendió, como ella misma dice, “en hombros de gigantes”. Y desde entonces no se fue más. Hoy sigue dedicada a entender cómo las tecnologías transforman la infancia, las familias y la manera en que los adultos acompañan a crecer.
Quintero lleva años trabajando en prevención de violencias digitales, ciudadanía digital y bienestar infantil en entornos conectados. Ha asesorado a organizaciones como UNICEF, USAID, la ya mencionada Red PaPaz o el International Centre for Missing & Exploited Children, además de colaborar con la Universidad de los Andes en investigaciones sobre explotación sexual infantil en línea y estrategias de mitigación con inteligencia artificial. Actualmente trabaja como consultora independiente y asesora técnica en proyectos relacionados con protección infantil, convivencia escolar y riesgos digitales. También acompaña a escuelas, familias y docentes en uno de los desafíos más complejos de esta época: aprender a convivir con la tecnología sin dejar que la tecnología decida sola cómo crecen los niños.
