Ocho lecciones compartidas para integrar la tecnología en la escuela

¿Cuál es la capacidad real de la tecnología para transformar la educación? ¿Cómo podemos sacarle el máximo partido a esta gran herramienta? ¿Cuál es la mejor manera de integrarla en las escuelas? ¿Cómo lo ven los docentes? Lo descubrimos en este artículo, de la mano de la Unesco y su informe Barriers and Supports for Technology Integration: views from teachers.

Ocho lecciones compartidas para integrar la tecnología en la escuela

¿Puede la tecnología convertir a un mal profesor en uno bueno? ¿Cómo puede mejorar la enseñanza? ¿Cómo podemos capitalizar los beneficios de la tecnología para optimizar el aprendizaje? Aunque la experiencia de integración de la tecnología en los sistemas educativos difiere mucho por países, tanto en la forma en la que esta integración se está llevando o se ha llevado a cabo como en la fase en la que  cada país se encuentra, parece que sí existe consenso en una premisa básica: la tecnología sí es una herramienta que puede mejorar mucho los procesos de enseñanza y aprendizaje. Puede hacerlos más eficaces, más atractivos más motivadores y más transformadores. Pero la tecnología no es una varita mágica que vaya a reformar o a mejorar por sí sola la calidad de los sistemas educativos. Digitalizar unas prácticas educativas “analógicas” que no funcionan, no va a producir ningún efecto milagroso. Como hemos explicado tantas veces en este observatorio, para que la tecnología “haga su magia” hace falta un conjunto de reformas estructurales y estructuradas que deben centrarse en los factores humanos, institucionales y políticos del sistema (Burns, 2023).

Integración tecnología edicación

Foto: Ismael Martínez.

En este sentido, y centrándonos en el elemento clave de esta transformación, los docentes, la Unesco acaba de publicar un documento de referencia (Barriers and Supports for Technology Integration: views from teachers), que investiga los intentos de los profesores de integrar la tecnología en la enseñanza y el aprendizaje en el aula. El documento intenta responder a preguntas como las siguientes: ¿qué necesitan los profesores para garantizar un uso eficaz de la tecnología como apoyo al aprendizaje de los alumnos? ¿A qué obstáculos se enfrentan actualmente? ¿Qué características debería tener la formación y el apoyo a los docentes antes y durante el ejercicio de su profesión para resultar eficaz? ¿Cuáles son aquellas prácticas o programas que están teniendo resultados prometedores?

El documento de la Unesco, Barriers and Supports for Technology Integration: views from teachers, investiga los intentos de los profesores de integrar la tecnología en la enseñanza y el aprendizaje en el aula.

Independientemente del enorme interés de la publicación en su conjunto, en el Observatorio hemos querido destacar las lecciones y recomendaciones extraídas de los años de experiencia de dos instituciones, el Campion College, en Jamaica, y el Orewa College, en Nueva Zelanda, que aunque difieren mucho en sus contextos socioeconómicos, políticos y sociales, son un modelo de integración de la tecnología a nivel escolar. A continuación, resumimos ocho lecciones extraídas de su experiencia.

  1. Asumir que la integración de la tecnología en una escuela lleva mucho tiempo. Antes de introducir la tecnología en una escuela, es esencial realizar una planificación estratégica adecuada a todos los niveles. Esto implica la identificación de objetivos educativos específicos que se espera lograr a través de la tecnología. Los educadores y administradores deben considerar cómo la tecnología se alinea con los objetivos pedagógicos y diseñar un plan detallado para su implementación.
  2. Construya primero la infraestructura tecnológica. No hay integración que valga sin acceso a hardware, software e internet. La implementación exitosa de tecnología en una escuela implica la creación y mantenimiento de una infraestructura tecnológica adecuada. Esto incluye la configuración de redes, la adquisición e instalación de equipos, la actualización de sistemas y la garantía de que haya suficiente ancho de banda para soportar las necesidades tecnológicas de la escuela.
  3. Selecciones un pequeño grupo de “campeones tecnológicos”, desarrolle sus capacidades y pídales que enseñen a otros profesores. Estos educadores líderes desempeñan un papel crucial al ayudar a sus colegas a abrazar la tecnología, a superar barreras y a aprovechar al máximo las herramientas digitales en beneficio de la educación de los estudiantes. Además, a medida que estos “líderes tecnológicos” enseñan a otros profesores, el conocimiento y la competencia en tecnología se escalan de manera efectiva en toda la escuela, acelerando el proceso de integración tecnológica y asegurando que más docentes puedan beneficiarse de las herramientas digitales.
  4. Involucre a profesores veteranos. La relación entre profesores veteranos y noveles puede propiciar un intercambio de ideas frescas y perspectivas innovadoras. Esta colaboración promueva un ambiente de aprendizaje enriquecedor en el que la experiencia y la innovación se combinan para mejorar la enseñanza y el aprendizaje. Los docentes recién llegados pueden aportar nuevas ideas sobre cómo utilizar la tecnología de maneras creativas, mientras que los veteranos pueden ofrecer su experiencia para refinar esas ideas. Por ejemplo, los docentes más experimentados pueden respaldar la adopción de nuevas tecnologías proporcionando ejemplos de cómo estas herramientas pueden ser efectivas en el aula.
  5. Céntrese en el liderazgo, en todos los niveles. El liderazgo desempeña un papel central en el éxito de la integración tecnopedagógica. La presencia de líderes tecnológicos sólidos, ya sean directoras, jefes de departamento o subdirectores de escuela, resulta fundamental. Estos líderes transmiten un propósito y una visión de la tecnología a otros docentes, estudiantes y padres. Asimismo, se aseguran de que haya recursos financieros y humanos adecuados para respaldar a los educadores en su proceso de integración tecnológica. Empoderan a los profesores para que se conviertan en líderes tecnológicos, reconocen y celebran la implementación de tecnología innovadora, y ponen a disposición los recursos necesarios para integrar la tecnología de manera efectiva en las prácticas pedagógicas.
  6. Cree una organización de aprendizaje. Para lograr una integración efectiva de la tecnología en la escuela, es fundamental establecer una organización de aprendizaje que promueva el desarrollo profesional continuo y el apoyo mutuo entre los docentes. Esto implica la creación de un entorno donde los educadores puedan compartir conocimientos, colaborar y fortalecer sus capacidades tecnológicas de manera constante. La colaboración y el aprendizaje conjunto generan confianza entre los docentes. Cuando los profesores pueden compartir sus desafíos y éxitos en el uso de la tecnología, se sienten más seguros al experimentar y probar nuevas herramientas y enfoques en el aula. Además, Al unir sus esfuerzos, los docentes pueden lograr una mayor eficacia colectiva en la enseñanza con tecnología. Compartir estrategias efectivas y mejores prácticas beneficia a toda la comunidad escolar y contribuye a un ambiente de aprendizaje más enriquecedor.
  7. Primero la enseñanza, después la tecnología. La tecnología no puede transformar a un mal maestro en uno bueno, pero en manos de maestros que son expertos y competentes en sus áreas de conocimiento y en cómo enseñar ese contenido, la tecnología puede ayudar a crear oportunidades de aprendizaje significativas, atractivas y rigurosas para sus estudiantes.
  8. No dejar a ningún maestro atrás. La transformación pedagógica que la tecnología puede ofrecer solo se puede lograr si todos los maestros están incluidos en el proceso. Aquí resulta clave tener una visión compartida, que garantice que todos los docentes están alineados con los objetivos de la integración tecnológica; un liderazgo fuerte, que establezca expectativas claras, proporcione orientación y fomente una cultura de apoyo; una comprensión de la gestión del cambio, y una colaboración entre maestros para asegurarse de que nadie se queda atrás.

Referencias

Burns, M. 2023. Paper commissioned for the 2023 Global Education Monitoring Report, Technology in Education. Unesco.

Foto de portada: VectorJuice para Freepik.

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