La importancia de los datos para mejorar la educación

Lo que no se mide, no existe y, por tanto, no puede gestionarse. Los datos y las estadísticas visibilizan los problemas y nos permiten darles solución desde la política pública. La primera Conferencia sobre Datos y Estadísticas de la Educación de la Unesco pretende llamar la atención sobre la importancia de estos temas y poner solución a algunos de los desafíos más acuciantes relacionados con la recogida de información educativa.

La importancia de los datos para mejorar la educación

En un mundo donde la información es poder, ¿cuál es el verdadero coste de ignorar las señales que los datos educativos nos envían? Lo que no se mide, sencillamente, no existe. O lo que es peor, y como decía Peter Drucker, no puede gestionarse. Por eso, los datos y las estadísticas tienen mucho que ver con que niños y niñas y jóvenes puedan acceder a una educación de calidad.

En palabras de Silvia Montoya, directora del Instituto de Estadística de la Unesco, “sin datos no sabríamos de dónde partimos ni podríamos fijar metas educativas”. Además, “la presión por alcanzar estas metas, o puntos de referencia, se desvanecería y la atención sobre quién se esfuerza y quién no se perdería por completo”.

¿Cuál es la situación de los datos y las estadísticas que informan sobre la situación de la educación en el mundo? Pues, de momento, no parece demasiado alentadora. Actualmente, carecemos de datos sobre el nivel educativo de 680 millones de niñas y niños. O lo que es lo mismo: 680 millones de niños y niñas completamente invisibles en términos de educación. ¿Van a la escuela? ¿Están aprendiendo? ¿Saben leer y escribir? ¿Conocen los números?


Los datos y las estadísticas tienen mucho que ver con que niños y niñas y jóvenes puedan acceder a una educación de calidad.

Datosy educaciónLa Unesco monitorea el avance del aprendizaje en el mundo desde el año 2015. Lo hace en relación con los compromisos nacionales establecidos por los propios países. Sin embargo, muchos países aún carecen de sistemas de medición para evaluar el progreso educativo de sus estudiantes. Y si no sabemos donde estamos ni qué problemas enfrentamos, ¿cómo establecer políticas públicas eficaces?

La carencia de datos resulta especialmente alarmante en África y en el sureste y este de Asia. Por ejemplo, según la Unesco, desde que empezó el seguimiento en 2015, nunca se ha evaluado la capacidad de lectura al finalizar la escuela primaria o secundaria del 93 % de los niños de África Central y Meridional y del 62 % de los de África Subsahariana y Asia Oriental y Sudoriental, todas ellas regiones muy pobladas. Otras, como Latinoamérica, partían de un buen nivel inicial, pero sufrieron un serio revés con los prolongados cierres de escuelas durante la pandemia de COVID-19.

Para llamar la atención sobre estos desafíos y, sobre todo, para ponerles solución, la Unesco decidió convocar la primera Conferencia sobre Datos y Estadísticas de la Educación. Durante la conferencia, celebrada en París durante los días 7, 8 y 9 de febrero, se habló de cooperación estadística internacional y de la necesidad de alcanzar consensos en tornos a metodologías, fuentes de datos y definiciones. La idea, dada la magnitud de la tarea de recopilar datos sobre educación y los múltiples actores involucrados en esta es crear una nueva comunidad de prácticas para coordinar y sincronizar a toda la comunidad educativa y mejorar las formas de trabajar.

Si no sabemos donde estamos ni qué problemas enfrentamos, ¿cómo establecer políticas públicas eficaces?

Una herramienta sencilla para medir el nivel mínimo de competencia

Como hemos dicho, uno de los problemas más importantes con el que nos encontramos en el mundo de los datos educativos es el hecho de que la mitad de los países del mundo no informen sobre los niveles de aprendizaje de los niños en la escuela. Es aquí donde entra en escena AMPL (Evaluación del nivel mínimo de competencia, por sus siglas en inglés), una nueva herramienta que podría facilitar mucho la recogida de información en aquellos países donde aún no se practica.

Con un conjunto de 20 preguntas simples pero versátiles, integradas en evaluaciones nacionales o transnacionales existentes, AMPL ofrece una forma eficiente y rentable de medir el logro de un único nivel de competencia en lectura y matemáticas en un nivel determinado del ciclo educativo. Esto permite a los países producir datos de resultados de aprendizaje comparables internacionalmente para informar sobre el indicador global ODS 4.1.1: garantizar que todos los niños y jóvenes adquieran al menos un nivel mínimo de competencia en lectura y matemáticas.

Esta iniciativa no solo promete alinear los programas de evaluación con estándares globales en educación, sino que también abre nuevas oportunidades para mejorar las políticas educativas de manera oportuna y efectiva.

LASER: evaluando el ecosistema de información educativa de los países

¿Cómo saber si el ecosistema de datos sobre educación de un país está recopilando y aprovechando la variedad de fuentes de datos necesarias para la elaboración de políticas y la gobernanza general del sector educativo? La Unesco también ha presentado una herramienta, LASER, que muestra la situación de los datos existentes por país en relación con ámbitos clave para el progreso de la educación.

El acróstico de LASER, en inglés, refleja las características óptimas de un ecosistema de datos sobre educación, que esta herramienta evalúa:

  • Evaluaciones de aprendizaje (Learning Assessments). Las evaluaciones del aprendizaje abarcan las evaluaciones escolares nacionales específicamente diseñadas para medir resultados de aprendizaje específicos en edades o cursos concretos, que se que se consideran importantes para los responsables políticos nacionales.
  • Datos administrativos (Administrative Data). Los datos administrativos sobre indicadores clave se recopilan periódicamente y abarcan los principales problemas educativos y dimensiones de la desigualdad.
  • Sistema de encuestas a la población (Survey Population System). El sistema de encuestas de población recoge regularmente indicadores de educación y dimensiones de la desigualdad.
  • Gasto en Educación (Expenditure on Education). El gasto se comunica regularmente para todas las fuentes de gasto privado y público.
  • Revisión y seguimiento (Review and Monitoring). La revisión y el seguimiento de los avances se ocupan de la rendición de cuentas mediante la publicación de informes sobre indicadores, la elaboración de planes nacionales y el seguimiento de los avances mediante puntos de referencia.

La herramienta asigna una puntuación a estos componentes y devuelve un informe exhaustivo de la situación del país que se solicite. De esta manera, se puede ver si el ecosistema de datos educativos de un país está recopilando y aprovechando la variedad de fuentes de datos necesarias para la formulación de políticas y la gobernanza general del sector educativo.

Midiendo los progresos nacionales hacia el ODS 4

La Conferencia también sirvió de escenario para la presentación de la segunda edición del tablero de control para el ODS 4 de la Unesco, un informe en torno a los avances hacia la consecución de este objetivo para el 2030.

El análisis de los datos del informe no es muy esperanzador. Por ejemplo, aunque los países están avanzando a buen ritmo en la conexión de las escuelas a Internet y en el aumento de las cualificaciones de los profesores, los avances en los otros seis indicadores de referencia no van por buen camino. Dos tercios de los países sobre los que se dispone de datos no han avanzado nada o han avanzado lentamente hacia sus objetivos de tasa de finalización de la enseñanza secundaria superior desde 2015. Los países están incluso retrocediendo en el cierre de las brechas de género en la finalización de la secundaria superior y en el gasto público en educación.

Este informe, sobre el que nos extenderemos más en futuros artículos, muestra con precisión dónde deben trabajar más los gobiernos en el futuro si quieren cumplir sus compromisos.

Esta conferencia, cuya primera edición acaba de concluir, ha subrayado la importancia de mejorar la recopilación, el análisis y el uso de datos educativos para informar y fortalecer las políticas educativas a nivel mundial. Porque solo a través de un compromiso renovado con la generación y el aprovechamiento de datos precisos y oportunos podemos avanzar hacia una educación de calidad y equitativa para todos los niños y niñas del mundo.

Imagen de portada: vectorjuice en Freepik.

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